martes, 28 de julio de 2009

Neutral Malvado VII - Atracción sobre el cocinero

Bueno, para explicar la atracción de la mujer por el varón que sabe cocinar debemos tener en cuenta dos factores:

1. Por un lado, la mujer es un parásito que necesita acoplarse a varones funcionalmente independientes. Como usted bien dice, no hay nada que excite más a una mujer que invadir la vida de un varón independiente y entrar a beneficiarse (ofrecimiento de coño mediante) de la infraestructura económica e inmobiliaria montada previamente por el varón.

2. En segundo lugar, el hombre que se las apaña en la cocina despierta en la mujer un fuerte instinto maternal con trazas de, por un lado, la necesidad típicamente femenina de cuidar a quien se cuida solo, como diciendo: "pobrecito, mira cómo se las apaña él solito, yo lo cuidaré", y, por el otro, la necesidad también típicamente femenina, aunque en este caso más rastrera y narcisista, de querer "cambiar" al macho como para apuntarse un tanto en su haber de chuminopowerismo, compitiendo con éste por la hegemonía en la cocina, un feudo tradicionalmente femenino, como diciendo: "ya verás cómo yo te pongo en tu sitio y te demuestro que yo cocino mejor, porque menuda soy yo, que soy muuu cabezona y tengo muxo carácter".

En definitiva, que la atracción que sienten las mujeres hacia el macho que sabe cocinar se basa en motivaciones mucho más mezquinas de lo que cabría suponer; por un lado el parasitismo femenino de engancharse al macho que no necesita nada de las mujeres, por otro el falso instinto maternal que encubre un egoísmo pueril de "cuidar a quien no necesita ser cuidado", y por último el afán reformador mezquino del "me encanta cómo eres, ya te cambiaré (y te echaré de la cocina)".

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