martes, 20 de enero de 2009

Neutral Malvado I - Vaginocentrismo autoexculpatorio

Diagnóstico: Como toda mujer, culpa a la figura paterna (y por extensión a todo el género masculino) de sus desarreglos afectivos y su incapacidad para disfrutar. Cualquier tío que salga con ella acabará cargando con la culpa que le corresponde a su padre. Es, en realidad, una actitud típicamente femenina: "Yo no tengo la culpa de nada, todo lo malo que me pasa es culpa de mi padre, de mis hermanos, de mi marido, del sistema patriarcal, etc.". Por tanto: "Son los varones los responsables de devolverme el bienestar y hacerme feliz". Y lo más importante: "Como mujer y por el simple hecho de tener vagina, quedo automáticamente exculpada de todo" (vaginocentrismo autoexculpatorio). Se trata de un postulado biológico muy arraigado en lo más profundo de toda fémina: "Los hombres tienen toda la culpa, pues yo soy imprescindible en términos reproductivos". En cambio, a un varón lo podemos inculpar y ejecutar sumariamente pues su falta de útero lo hace prescindible.

Por otro lado, es cierto que aumentan los casos de depresión (últimamente más en varones que en mujeres), si bien hay que recordar que el aumento se debe en gran medida al auge de los movimientos underground y antisistema promovido por las nuevas tecnologías, entre los cuales se hallan los movimientos depresivo-suicidas (emos, cyberpunk, hikikomoris, anoréxicas, etc.). Es decir, internet posibilita que gente enferma que otrora estaba condenada al ostracismo se relacione entre si y justifique moralmente su discapacidad, dando pie a una especie de orgullo del discapacitado o chauvinismo oligofrénico que hace que por ejemplo una anoréxica encuentre apoyo en foros de Biomanán y laxantes o que un hikikomori halle una justificación moral a su deleznable enfermedad en el foro de PL, por ejemplo.

No hace falta decir que si buscas pareja en internet, es muy fácil que te acabes topando con depresivos y toda clase de pirados que en la era preinternet estaban condenados a relacionarse sólo con la santa madre cuando les traía el colacao al zulo, pero que hoy en día juegan con los sentimientos del prójimo haciéndose pasar por individuos productivos y prometiendo que viajarán a tu ciudad para materializar la relación cuando en realidad están psíquicamente incapacitados para hacerlo.

En fin, yo soy prácticamente un hikikomori depresivo y he jugado con los sentimientos de muchas féminas. Y qué coño, me alegro. Que se jodan. El sufrimiento hay que repartirlo. Es una cuestión de justicia social, de equilibrio kármico.

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