domingo, 23 de agosto de 2009

wetamir XXII - Saber decir no

A ver... por dónde empiezo...
El título ya es bastante descriptivo, este hilo puede servir para relatar anécdotas en donde la permisividad, la pasividad o la falta de caracter han supuesto tragar con oleadas de mierda.
Anécdotas que dejen claro que hay que saber dar un golpe en la mesa y entonar una poderosa negativa cuando la ocasión lo merece. La peña da asco y se te suben a la barba a la mínima. La educación y entorno acomodado en qué algunos hemos crecido nos han hecho blandos y tolerantes, pero hay cosas que NO.

Hace años vivía en un piso compartido, follaba a menudo así que todo me tiraba de un puto pié, era permisivo, pasota... MAL. En aquel piso cada uno pagaba su parte de alquiler por su cuenta, así que los compañeros iban y venían sin mayor complicación para el resto.

Una mañana me sonó el móvil, era un insoportable compañera de carrera diciéndome que la habían echado de su piso, preguntándome cúal era el teléfono de mi casero para meterse en mi piso.
Y yo como un imbécil se lo dí. No tuve la astucia, malicia, egoismo o carácter para decir NO y mandarla a la mierda.
El resultado fué convivir con un coñazo de tia que no se callaba nunca.

Se aprende de las experiencias, pero algunos aprendemos despacio, por pura gilipollez.

Un año mas tarde, los caseros ponen anuncios ofreciendo el resto de habitaciones del piso. Los caseros se desentendían mucho del piso, no estaban nada encima del asunto. Un dia llama un tio al portal, preguntando con acento argentino: -"Ehteee... es ahí donde ofresen un ahabitasión?"
Abro el portal esperando encontrarme una persona rayando la normalidad, subió algo parecido a esto:



La convivencia con todos estos especímenes daba absoluto asco. El piso dejó de ser un centro de ocio y reunión de amigotes para ser el sitio donde dormía y dificilmente follaba.

Un buen amigo me supo dar las collejas que merecía, dejándome claro que hay que saber decir un NO mayúsculo, mirar por tus propios intereses y no dejar que nadie te toque la moral por ingenuidades y tonterías varias.

Hay que saber reconocer esos momentos y estar armado con una buena capa de egoismo para marcar territorio y no dejar pasar a indeseables o, simplemente, gente que no queremos cerca.

Añadan ustedes anécdotas propias o de conocidos en donde no saber negarse supuso un terrible fail.

lunes, 17 de agosto de 2009

Saca al tarado III - Mujeres pagafantas?

La figura del pagafantas viene siendo una de las más recurrentes a lo largo y ancho de este foro. Las características básicas que según es convención lo delatan, es decir, una naturaleza servil, maleable y con disposición a ser objeto de todo tipo de pruebas arbitrarias y humillaciones públicas y privadas le han ganando a tal figura el desprecio casi unánime de este foro, sin perjuicio además de cierto número de retractaciones en plan estalinista (estilo "si, camaradas, me acuso de haber incurrido en pagafantismo, pero estaba equivocado").

Y ello puede que no sea para menos, ya que el pagafantas se caracteriza además por la codicia; él desea réditos a futuro por su conducta rastrera, considera que la acumulación de genuflexiones acabará por ganarle plaza entre las piernas de su pagafanteada, lo cual las más de las veces no es sino mera ilusión, amplia y merecidamente frustrada al final.

Ahora bien, tampoco puede predicarse nobleza alguna en la destinataria de pagafantismo, pues normalmente es buena sabedora de los fines de su adulador y se aprovecha deliberada y prolongadamente de los favores de los que es objeto, sin perjuicio además de ostentar alegremente ante terceros que dispone de un pelele al cual puede, cual madelman, utilizar como chófer, hombro para lagrimeos, coartada, etc.

Dado que codiciar es inherente a la naturaleza humana y que también ésta no es cristalina en modo alguno a la hora de aplicar métodos para ello, como punto de partida teórico se puede admitir la posibilidad de que haya pagafantas entre las féminas. La diferencia con el varón va a radicar normalmente en los fines: el pagafantas suele aspirar a meterla en caliente pero la pagafantas suele tener muy fácil que le metan algo caliente si le apetece por lo cual, y a salvo de tributos de admiración casi patológicos, no será lo habitual que a una pagafantas le muevan los espasmos de su chochamen.

La hipótesis pagafántica entre mujeres sin duda se asienta en deseos más de largo plazo y alentados por bases de utilitarismo material. La figura de la proveedora de sexo muta por la del proveedor de bienes fungibles, estabilidad económica, amparo ante la incertidumbre, colaboración para sacar adelante a una prole, etc. Sobre expectativas de tal clase es sin duda factible que una mujer recurra a ser pagafantas y aguantar carros y carretas, aunque siempre sobre la base de que la consolidación de un estatus acabará volviendo las tornas contra el pagafanteado, pues hoy por hoy los esquemas legales y sociales le ponen bajo riesgo de ruina económica y marginación social si a la pagafantas se le hinchan las narices.

Así pues para que surja la pagafantas es necesaria la promisión de un flujo constante de bienes y servicios sobre bases creíbles y ahí es donde juega la habilidad del aspirante a pagafanteado. En tanto en cuanto éste sea capaz de grabar a fuego en la mente de la posible pagafantas que él derrochará por ella esfuerzo, ingenio y facultades a la hora pisar fuerte en sociedad la partida estará ganada. Conozco al efecto un caso extremo, que ni censuro ni apruebo sino que me limito a exponer; un tipo que se dedicaba a opositar para notarías año tras año, dependiendo de la teta paterna para sus necesidades básicas y de las tetas de la novia (que trabajaba en un banco con contrato fijo) para el polvo finisemanal y el sufragio de sus caprichos; él representaba el paradigma de aquello a lo que una pagafantas puede aspirar, un varón proveedor de alto standing, una inversión a futuro que hacía merecer la pena la adecuada administración del coño y dedicar ciertas cantidades de dinero y tiempo para tener satisfecho al triunfador en ciernes. Él se tomó las cosas con calma y tardó cosa de ocho o nueve años en aprobar, viviendo en tanto de modo bastante regalado gracias a sus dos fuentes de financiación, si bien nada más tomar posesión de su flamante notaría mandó a freír espárragos a la chica y se lió con la primera jamona que se le puso a tiro en su localidad de destino. Habrá quien prefiera denominar a esto como una historia de amor frustrada, y no discutiré que así pueda ser, pero tampoco creo que exista nada que admirar, pese a la corriente dominante de pensamiento, en el pretexto romántico.

Otra posibilidad de existencia de la pagafantas se ciñe al sexo, desde luego, pero la diferencia con el pagafantas está en la culminación: él se conducirá como un pelele para acceder al sexo y es éste un camino muy cuesta arriba; ella hará lo propio si ha sido follada de modo convincente, asertivo (e insertivo) y se le raciona convenientemente tal maná. En tales casos una hembra soberanamente bien follada se dejará caer hasta las simas más profundas del pagafantismo con tal de ver su vagina y su mente colmadas de una polla feroz, dominante y claramente machoalfista.

wetamir XXI - Neuroticas

Hasta los cojones estoy de estas vaginas ultraemocionales.

Cago en Dios, se lo buscan ellas mismas, toda su depresión todo su drama es pura fachada. Ganas de llamar la atención, vomitar sus penas y recibir mimos.
Jamás conciben que toda su puta vida nos importa una mierda, pero aún así tienen que mostrar su jodida opinión y sus jodidas reacciones emocionales ante TODO, como si importara. Siempre dejando claro lo que piensan, lo que les parece y lo que les afecta.

Habría que largar a todas estas incompetentes adictas al protagonismo del mundo laboral, una purga discriminatoria basada en verdades como templos. Son inútiles, joder, no son profesionales, en nada.

Hoy mismo, una supervisora que tenemos, que cobra igual que todo el mundo pero que su rango imaginario le sirve para crecerse y dar órdenes interpretando a su diva favorita, pues estaba bien jodida. El pusilánime anulado que tiene por novio debió decepcionarla en algún aspecto y la perra esta no perdió ocasión en morder a todos sus compañeros de entorno laboral, que nada tienen que ver con su puto desastre de vida.

Pero es una mujer, y tiene que dejarlo claro, tiene que hacer ver que está jodida, manifestar su desagrado en la búsqueda de que alguien le pregunte qué cojones le pasa, como una niña pequeña, igual. A su puto novio no le monta el número este, no, se lo monta a la gente con la que trabaja, en el lugar de trabajo, donde se supone que nos debemos a una labor y a una productividad, la imbecil esta se pone borde y a tocar los cojones.

Luego, suena su móvil, se pone a conversar durante media hora en susurros y, tras la tontería, ya todo va bien, ya como un flan. Ya le pasó el tremendísimo enfado que tenía, ya podemos respirar tranquilos los que estábamos TRABAJANDO mientras la otra pateaba papeleras y echaba broncas injustificadas.

¿Esto qué coño ha sido? ¿a qué viene comportarse así en una empresa? ¿te pagan por eso? ¿nos pagan a nosotros por aguantar esta mierda? Que venga ahora una ministra a decirme lo duro que es ser mujer, lo mal que lo pasan. Que venga una representante defensora del sexo débil y victimizado a decirme qué coño era eso.

Veo hombres aguantando en respetuoso silencio y recogimiento carros y carretas de mierda mientras su trabajo y productividad no se resienten un puto ápice, pero cualquier depresiva dramática subnormal de estas tiene bronca con el novio y se pone a faltar al respeto a los que si chollan.

Que se vayan a su puta casa, ostia.

Hasta los cojones estoy de los lloros de esta piara de pijas consentidas que montan un drama cada vez que Borja no les devuelve una llamada al móvil.

En cuanto su atractivo mengua tardan poco en echar balones fuera y decir que estamos todos locos. No podemos culparlas, hemos creado una sociedad que cultiva a estas insolentes flores de estupidez hasta hacerlas creer que piensan cosas con sentido, que su criterio vale y que incluso nos importa.

Lo que hoy me irrita es que cada vez que una bicha de estas sufre un tropiezo sentimental, tenemos que aguantar sus lloros, sus quejas, sus pataleos y su melancolía de pose de fotolog. Su frustración de todo a 100, "odio a los hombres", "ya no quedan hombres", "son todos unos cerdos", excusa esta para pillar un buen ciego el siguiente fin de semana y rebajarse a utilizar una polla del ramillete que se le ofrece, que siempre se le ha ofrecido, siempre ha estado ahí, con distintos rostros pero siempre toneladas de pollas disponibles.

Porque soledad no, de eso no hay, lo que no hay son "Hombres de verdad", por eso ellas se conforman con sucedáneos que las frustran. Es culpa de los demás, que ellas no se sientan satisfechas mientras deforestan bosques enteros de nabos y se quejan de que no haya uno perfecto, uno a su altura, algo digno de ellas. Todo lo demás es mierda.

Niñas con juguetes por los que pierden el interés en cuanto abren la caja, ahora han visto otro en el escaparate y sin duda es mejor, y ellas solo quieren lo mejor, merecen lo mejor.

Ahora bien, un tio dolido tampoco, eh! Eso si que no, que tú has venido a este mundo que es la pista central de su circo para hacerlas reir, divertirlas, en definitiva, hacerlas sentir algo. Dicen: -"He dejado a fulano porque no me hacía sentir lo que tenía que sentir." con dos cojones, que lo sepa todo el mundo que la niña no estaba contenta.
Ellas pueden llorar, patalear y decir públicamente lo que quieran.
Ministras y medios aplaudirán sus chorradas porque una mujer que humilla a un hombre es moderna, libre y un ejemplo para todas las pobres mujeres maltratadas que mueren todos los dias en nuestro país del primer mundo.

Pero un tio al que esta panda de zorras se las hayan hecho de todos los colores, no puede ni quejarse, ni inmutarse, ni alterar su sonrisa, buen rollo y simpatía. "The Show must go on" y si no aportas al circo de sus egos mejor que te vayas.
Si te quejas es que eres débil, y si eres débil ya no eres Alfa, eres basura. Si dejas ver que te falta un pedazo del pecho del tamaño de un puño eres un perdedor patético y das risa.

Cuando veais las cosas con distancia os querreis arrancar los ojos de pura vergüenza.

domingo, 9 de agosto de 2009

Wetamir XX - Hombres que sufren

Los hombres cuando sufren, cuando están de bajón, cuando no están para atender a niñatas, cuando no complacen al público de perras que exigen que un hombre sea una especie de entertainer que llene las horas muertas de vacía conversación con chascarrillos y lucimientos varios.

Y como no hay fiesta porque no hay anfitrión, se hace de él un payaso. A reírse de ese hombre que sufre, aprovechad ahora chicas, ahora que está solo, vulnerable, jodido. Ahora que es una pieza fácil. Ya veréis lo modernas y liberadas que os vais a sentir.

Reíros, reíros de él como putas perras, al fin y al cabo, vosotras también habéis sufrido y no fue para tanto, verdad? aquella semana se hizo larga pero con un sabadete lleno de pollas se arregló, no?

Ahora es cuando os aclaro que cuando un hombre parece estar jodido, es que está jodido de verdad, no lo finje para llamar la atención y que le consuelen como hacen las mujeres. Y si un hombre deja ver ese malestar es que es algo que va mas allá de perder un trapito, pandilla de retrasadas de mierda.

Habría que veros a vosotras atravesar una etapa de soledad como las que pasa cualquier tio de este país, pero claro, ¿cómo vais a relativizar cuando os llevan ofreciendo polla desde los trece años.?

En fondo a las tías les encanta ver a un tio cuando arrastra un año o dos sin que le toque nadie, ver cómo su moral baja, cómo su actitud es lastimera y su voz débil, es como sangrar en aguas infestadas de tiburones.
Al hombre desesperado se le humilla, se aprovecha su mermada voluntad para hacer de él un trapo de cocina y para salir de esa desesperación hace falta esforzarse y pelear, pelear mucho. Una tía de bajón sale un sábado y escoge entre siete tíos, un tío de bajón sale un sábado y vuelve mas humillado aún por las cuatro divas hijas de puta a las que les pagó copas.

Y es una fiesta el tema, para ellas es divertidísimo, si les pilla cerca, en pleno subidón son capaces de ir a una planta de quimioterapia a reírse de los desesperados que tienen cáncer -"Hi, hi, hi... qué patéticos sois!" venga que no decaiga, id a reíros de los paralíticos -"Ha, ha.. si no caminas es que debes ser idiota!"

Conocí a una tía que afirmaba que "quien está solo le pasa porque no es inteligente". Una princesita rodeada de babosos, harta de gustar por sus afortunados genes, que en su puto cuelgue irreal ya alzaba una especie de nazi-barrera entre los que eran como ella y los que no.
Esta tia se reía de lo desesperado que estaba uno de sus pagafantas, un tio cuya vida era UN PUTO DRAMA (emigrante, cornudo, divorciado, luchando por la custodia de su hija). Y la niña a reirse "Hi, hi, hi..."


Es cojonudo el tema, es una risa.
Si alguien está solo y callado es porque es tonto o tiene algo raro, lo mejor será tirarle piedras, claro que si.

miércoles, 29 de julio de 2009

Neutral Malvado VII - Atracción sobre el cocinero

Bueno, para explicar la atracción de la mujer por el varón que sabe cocinar debemos tener en cuenta dos factores:

1. Por un lado, la mujer es un parásito que necesita acoplarse a varones funcionalmente independientes. Como usted bien dice, no hay nada que excite más a una mujer que invadir la vida de un varón independiente y entrar a beneficiarse (ofrecimiento de coño mediante) de la infraestructura económica e inmobiliaria montada previamente por el varón.

2. En segundo lugar, el hombre que se las apaña en la cocina despierta en la mujer un fuerte instinto maternal con trazas de, por un lado, la necesidad típicamente femenina de cuidar a quien se cuida solo, como diciendo: "pobrecito, mira cómo se las apaña él solito, yo lo cuidaré", y, por el otro, la necesidad también típicamente femenina, aunque en este caso más rastrera y narcisista, de querer "cambiar" al macho como para apuntarse un tanto en su haber de chuminopowerismo, compitiendo con éste por la hegemonía en la cocina, un feudo tradicionalmente femenino, como diciendo: "ya verás cómo yo te pongo en tu sitio y te demuestro que yo cocino mejor, porque menuda soy yo, que soy muuu cabezona y tengo muxo carácter".

En definitiva, que la atracción que sienten las mujeres hacia el macho que sabe cocinar se basa en motivaciones mucho más mezquinas de lo que cabría suponer; por un lado el parasitismo femenino de engancharse al macho que no necesita nada de las mujeres, por otro el falso instinto maternal que encubre un egoísmo pueril de "cuidar a quien no necesita ser cuidado", y por último el afán reformador mezquino del "me encanta cómo eres, ya te cambiaré (y te echaré de la cocina)".

miércoles, 10 de junio de 2009

Wetamir XIX - El paradigma de Mick Jagger

En todo el protocolo absurdo, denigrante y doloroso que es la arena social del emparejamiento hay verdades innegables. ahí tenemos una marea humana de gente deseando sexo, ellos con cuantas mas tias mejor, ellas solo con el mejor. Todos esos individuos necesitan destacar, hacerse notar, ganar la atención del resto, aplastar a sus rivales y alzarse sobre los bultos de los cuerpos caidos.

Y para eso nada mejor que un escenario, unos focos y una excusa para no hacer el ridículo. La música es lo de menos, la gran mayoría no tiene ni puta idea, lo realmente funcional es el tema tribal de todo esto, uno canta y los demás siguen su ritmo, mayor demostración inmediata de poder que esa...

Ahí tenemos a un tio que tiene los cojones de exponerse, subir a un escenario, hacer su numerito y ganarse al público. ¿Que es feo? ¿que es grimoso? ¿que sus labios parecen dos neumáticos? eso ahora importa mil mierdas, el tio es EL AMO del cotarro y si baja Dios tendrá que hacer cola para comerle la polla.

En este pais si vas a una fiesta siempre te vas a encontrar a un capullo con una guitarra, ¿por qué? porque sabe que funciona. El tipo toca la guitarra y se convierte en el centro de atención. Es como ver la peli "La Misión" con los indios quedando hipnotizados ante el milagro de la música, las tias, apapaostiadas, se callan y hacen el corro. Ellas se sienten muy halagadas, asumen que es por ellas, quieren que sea así. Muy mal lo tiene que hacer el trovador para no catar vulva esa noche.

Es fácil imaginarse al gañán dejándose los dedos por las tardes, practicando hasta hacerse sangre pensando en los carnosos labios internos de fulanita, aferrándose a su guitarra caza-coños, obcecado en que como otro tio saque una guitarra se la hace tragar a ostias.

Además, hablamos de tias, muchas de ellas conciben la música como algo que se inventó para agradarlas, fíjate en cómo se comportan cuando un tio ejecuta cualquier arte escénica y verás que lo asume como cortejo, como si el puto mundo girase alrededor de su coño.

Hazte a la idea de que el 90% de los tios que se han esforzado en algún hobby escénico lo han hecho para lograr ser el centro de atención de coños, pero es que ellas así lo exigen, joder. Si una tia descubre que te aficionas a algo que no tenga una aplicación directa para cortejarla o inflar su puto ego te lo va a censurar y despreciar con la cara de asco mas evidente que pueda. Es inmediato, es mujer, no le busques sentido, son animales.

La cultura y la industria no han hecho mas que cultivar, cebar y ampliar esa reacción atávica en las tias.
Mira a Bisbal o a Pereza o a cualquier matao de esos, todo es hacer del tio que les gusta y hacer como que todo lo hacen por ellas. Fíjate en cómo les entra por los ojos a las tias, fíjate en cómo se comportan hasta las marujas en un concierto, como gimen, gruñen, chillan, lanzan sus bragas...

lunes, 8 de junio de 2009

Scandalff I - Cosas de putas

Con el deseo de educar y divertir abro este hilo para que enumereis las cosas que hacen a una mujer ganar puntos puta. (A todos nos gustan las putas, pero creo que estamos de acuerdo en que no saldriamos con ellas)


-A excepción de Pipi Estrada.

Ellas puede que no se den cuenta, pero ciertas actitudes, objetos, compañias, ciertos elementos reaccionan en los cerebros masculinos y automáticamente les clavamos un cartel imaginario de.



Así pues enumeremos todas esas cosas que no dan para hilo pero que juntas pueden tener su punto. He aquí algunos ejemplos:


-Tener amigos


-Fumar como hombres.


-Si suele emborracharse = PUTA


-Fotos sexys de msn


-Minifaldas


-Bailar regueton.

-LLevar el pelo de colores o ser peluquera.


Aportar cosas de cualquier ámbito que os enciendan las alarmas cuando conoceis mujeres (con foto correspondiente). Cualquier prejuicio por ridiculo y rebuscado que sea sera bienvenido. A vosotras os puede servir para camuflar vuestra putez y aumentar vuestras posibilidades de pescar algún incauto con dinero.

Adición de Neutral Malvado

No, pero ahora en serio: un indicio que hace saltar las alarmas de "ALERTA: PUTA" es cuando la hembra hace hincapié en que ella es muy decente o en que es una señora.

Otro indicio es la manera de quitarse una prenda de ropa, aunque sólo sea un abrigo o una bufanda. Esto no lo sé explicar muy bien, pero una mujer que se siente culpable porque sabe que es puta, se quita la prenda de ropa de una forma muy característica, como lanzando miradas furtivas alrededor, como temiendo que alguien descubra su condición de guarra por la forma de quitarse la prenda.

Otro indicio: cuando alguien pronuncia la palabra puta y ellas se dan por aludidas. El famoso axioma wetamirista: Gritas "PUTA" en la calle y todas se sienten tentadas de volver la cabeza. Pues bien, la que vuelve la cabeza, es indefectiblemente puta.

Otro: cuando las llamas "brujas" en plan cachondeo y se te enfadan. Eso nunca falla. Una mujer decente nunca se enfada porque la llames bruja, al contrario; les suele hacer gracia. Pero la que es puta de verdad, no lo soporta.

Ah, y uno muy importante: la forma de coger o manipular objetos con forma fálica. Dadle una zanahoria o un pepino a una mujer y observad la cara que pone. Si pone cara de culpabilidad o hace movimientos inseguros con la mano, es una PUTA sin paliativos.

Adición de ILG

Tatuaje en el lomo no sólo indica bien a las claras que es más puta que bonica sino que también nos indica en la posición que prefieren ser folladas. A veinte uñas, twenty nails. Por supuesto, un tatuaje en una teta no sólo nos indica que es puta sino también que es de baja estofa. No se me ocurre nada más falto de clase que un tatuaje en una teta. Piercings en la lengua y en el ombligo, tres cuartas de lo mismo. Jamás saldría con una tía que llevase un tatuaje lomero. Jamás.

domingo, 17 de mayo de 2009

Iskariote I - Mujeres y deporte

Me gusta mucho el deporte, una vez subí a mi piso por las escaleras. Viendo el Masters de Madrid me ha llamado mucho la atención la ridícula forma de correr que tienen las recogepelotas/modelos que hay allí, por lo que me ha parecido oportuno abrir este hilo para comentar ciertos aspectos de las féminas frente al deporte y la relación de éstos con su actitud frente a la vida.


En la vida como en el deporte: porque yo lo valgo

-Jeje, yo sólo sudo del calor que me da la plancha del pelo.
-Ois, golfa, si no fuese bujarrón te recogía las pelotas de silicona esas que me llevas.


Hay mujeres que contestan, cuando se les pregunta por su deporte favorito, “no, no me gusta el deporte”. Puede que sea cosa mía, pero me recorre un escalofrío si oigo semejante frase, creo que es comparable a lo que muchos podéis sentir (yo también me incluyo) al oír la temida “no me gusta leer”.

Así como asocio el deporte a competitividad, espíritu de superación (con la autocrítica previa que eso conlleva), compañerismo y juego limpio, no puedo evitar pensar que alguien que prácticamente detesta la actividad deportiva carece de las bases necesarias para engendrar esos valores.

Si bien la competitividad se asocia muchas veces al género femenino, no es esa la percepción que tengo del término. Despellejarse y apuñalar por la espalda no es algo que se aprenda en una disciplina de equipo, ni mucho menos debería hacerse en los deportes individuales. “No me gusta el deporte” hace saltar las alarmas, no son pocas las mujeres que tras proclamarse unas vagas sin remedio demuestran no tener fuerza de voluntad alguna, ni capacidad para salir de los momentos difíciles, ni tampoco un ápice de respeto por las que se supone que son las "reglas del juego" en las relaciones humanas.

¿Y vosotros qué opinión tenéis al respecto? ¿Son las mujeres que practican deporte más nobles? ¿Es el deporte una terapia contra la tan denostable idiosincrasia femenina? ¿Creeis que si Katua estuviese en un equipo de voleibol postearía como Niandra y atraería a hombres que no fueran nenazas?

viernes, 8 de mayo de 2009

Falocrata II - Kinder Bueno

¿Donde están las putas organizaciones en pro de defender la dignidad de los hombres?
Aparte de que los hombres, somos hombres y nos da muy igual estas tonterías, eso no quita que sea totalemente denigrante, feminazista y cualquier otra palabra que pueda condenar este tipo de publicidad y a quien se preste a ello.


Del flipy este, sólo sé que aparece en el hormiguero, que sucnor hijodeputa.

Ni neutrobalance ni pollas...

martes, 5 de mayo de 2009

Neutral Malvado VI - Las virginidades de las mujeres

Todos sabemos que hoy en día es casi imposible encontrar a una mujer virgen. Pero, ¿qué es una mujer virgen? Tradicionalmente, la mujer virgen es aquella cuya vagina no ha sido penetrada nunca por una polla. Sin embargo, con la llegada de los métodos anticonceptivos y la liberación sexual de la mujer, la vagina deja de ser un templo sagrado para convertirse en una estación de paso, de modo que pronto la virginidad femenina pierde valor y se hace necesario incorporar nuevos agujeros femeninos en el mercado sexual. Debemos, pues, redefinir el concepto de virginidad femenina.

Las virginidades de las mujeres

Hoy en día, las mujeres tienen 3 virginidades de primer grado (vaginal, bucal y anal), que se corresponden con los tres agujeros femeninos; y unas cuantas virginidades de segundo grado: la manual (pajear al varón con la mano por primera vez), la gástrica (tragar semen por primera vez), la cubana (pajear polla con tetas por primera vez), la axilar (paja con sobaco), la podal (paja con los pies), etc. No obstante, en este estudio nos centraremos en las tres virginidades de primer grado y en una virginidad de segundo grado: la virginidad manual; de vital importancia en la adolescencia de la fémina.

Empecemos, pues, por esta última:

La virginidad manual



Pajeando la primera polla las mujeres hacen un descubrimiento fundamental en el desarrollo de su sexualidad: que las pollas son fáciles de manipular, que apenas rozándolas se ponen duras y que si las pajean un buen rato explotan en una erupción de leche cremosa. La pérdida de la virginidad manual es, por tanto, la primera toma de contacto de la fémina con el falo y el descubrimiento del poder que tiene para manipularlo a su antojo. La fémina descubre así que el pene es un cetro de poder que ella tiene en su mano y que puede manejar como si de un timón se tratara. La mujer descubre a través del control del falo un enorme abanico de posibilidades, entre las cuales se hallan dar paseos en Seat Leones tuneados, conseguir entradas gratis para locales nocturnos o acceder a viviendas sin haber trabajado en su puta vida.

La virginidad bucal



La mujer contemporánea, sumida en permanentes conflictos alimentarios como la anorexia, la bulimia y las dietas perpetuas, no concibe la boca únicamente como un orificio por el que alimentarse, sino también como un orificio bidireccional que usa para fumar cigarrillos, vomitar comida o comer pollas.

La virginidad anal



La fémina ofrece su ano como sustitutivo de la vagina para retener al macho y obtener ventajas competitivas sobre las hembras rivales. Hay, en todo sujeto pasivo del sexo anal, una profunda actitud pasiva y abnegada. Según el psicoanálisis freudiano, el bebé aprende, durante la fase anal, a retener la caquita para ser aceptado por sus padres. Así, todo ser humano relaciona el control de los esfínteres con las imposiciones culturales y el deseo de amor y aceptación. La hembra que ofrece el ano para retener al macho deseado hace una regresión a la fase anal. Sacrifica su ano y aguanta intensas sensaciones esfinterianas para obtener afecto, igual como hiciera cuando era bebita (apretar el esfínter) para obtener la aprobación de papi y mami, o cuando ya es adulta, de su macho.

La virginidad vaginal



La única virginidad que tradicionalmente perdían las mujeres. Antiguamente, la virginidad vaginal era un tesoro reservado al varón que se comprometía a cuidar de la mujer y de su prole mediante los votos matrimoniales. Sin embargo, con la revolución sexual y la liberación de la mujer, las féminas empiezan a ofrecer su vagina para retener al macho deseado sin obligarlo a pasar por la vicaría. Claro, sucede que pronto la virginidad vaginal deja de tener valor para el macho de alto rango, por lo que algunas féminas incorporan la ventaja adaptativa de ofrecer también la boca para el use y disfrute del varón. Por supuesto, con el tiempo al varón este double pack (sexo vaginal + mamada) le parece insuficiente, y las hembras más taimadas empiezan a incorporar el sexo anal en su repertorio, alcanzando así el triple pack (coito vaginal + mamada + coito anal). Durante un tiempo, las hembras que ofrecen triple pack se convierten en las más populares, pero pronto el resto de hembras igualan a sus competidoras y también ofrecen ese triple pack. Nos encontramos, pues, ante una guerra entre hembras rivales; una carrera desbocada donde hay que ofrecer cada vez más carne para poder retener al macho alfa.

Bien, hasta aquí hemos aprendido que la fémina contemporánea, en su afán de obtener popularidad y réditos afectivos, se ve obligada a sacrificar otras virginidades además de la vaginal. ¿Pero qué ocurre con la virginidad vaginal? Algunos estudios recientes han observado que muchas chicas jóvenes reservan su virginidad vaginal para relaciones más serias o para machos más seguros. Parece que toda fémina, pese a su minúscula libido y su preferencia de lo afectivo sobre lo genital, sabe que su vagina es el centro neurálgico de su feminidad y la puerta a instancias uterinas, relacionadas con el sempiterno anhelo y/o miedo a la preñez. Así pues, el placer genital y el riesgo de embarazo lo dejan para relaciones más serias, mientras que en la adolescencia se entregan en cuerpo y alma a actividades precoitales (petting, mamadas, enculadas, etc.) que les proporcionan popularidad y una vida afectiva tormentosa, dos cosas que estas taradas necesitan como el aire que respiran.

Existe un estudio interesante a este respecto, realizado por una universidad norteamericana, que indica que cada vez hay más chicas adolescentes que creen que el sexo oral no es sexo. Por lo tanto, según la mentalidad de las jóvenes zorras americanas, si Deborah está saliendo con Jimmy y un día le chupa la polla a Michael, Deborah no le está poniendo los cuernos a Jimmy, sino que tan sólo está haciéndole un favor a su amigo Michael. Si para las nuevas generaciones de zorras americanas chupar una polla no es sexo, es lógico que pierdan antes la virginidad bucal que la vaginal. Parece que se trata de follar por todos los orificios excepto por el orificio fértil (la vagina), porque si me la dejo meter por el orificio fértil, entonces soy una guarra. Esta mentalidad pronto llegará a España (si no ha llegado ya), así que iros preparando.

La inversión en el itinerario de pérdida de virginidades

Como hemos visto, las mujeres de antaño empezaban perdiendo la virginidad vaginal (siempre en el lecho nupcial) y sólo las más atrevidas o las que tenían maridos más insistentes perdían las otras virginidades. Ahora las tornas han cambiado y muchas empiezan perdiendo la virginidad manual y la bucal. Algunas incluso pierden antes la anal que la vaginal.

¿Por qué se ha producido esta inversión?

Antiguamente, las mujeres consideraban que el sexo era una actividad puramente reproductora. Esta concepción del sexo daba lugar a que las mujeres sólo accedieran a perder una virginidad; la vaginal, y ni se les pasaba por la cabeza que pudieran haber otras virginidades. No obstante, a partir de 1960, con la invención de la píldora anticonceptiva y el advenimiento de la revolución sexual, el sexo deja de ser concebido como una actividad meramente reproductiva y se convierte en actividad recreativa. A partir de este punto, ofrecer la virginidad vaginal empieza a tener cada vez menos valor (claro, cómo va a tener valor ofrecer el coño cuando no hay peligro de embarazo), de manera que las fantasías sexuales masculinas y el cine porno empiezan a explorar otras prácticas sexuales (sexo anal, cubanas, corridas faciales, etc.). En este estado de cosas, las hembras más taimadas, conscientes de que el sexo vaginal ya no impresiona a los machos, empiezan a incorporar en su repertorio las mamadas, el sexo anal y las degluciones de semen. Esto supone una verdadera revolución en las relaciones sexuales hombre-mujer, porque la rivalidad entre féminas lleva a que todas las mujeres imiten el comportamiento de las hembras más versátiles para de este modo retener a los machos de alto rango y evitar que una lagarta se los lleve. En la era anticonceptiva postrevolucionaria, constituye una enorme ventaja adaptativa ser una guarra que come pollas, traga semen y se deja encular. De modo que la que no se adapte, no podrá retener al macho de alto rango.

La confusión sexual de la mujer contemporánea

La feroz competitividad entre féminas y la devaluación del sexo vaginal produce no pocas confusiones en la mente atolondrada de nuestras jóvenes zorritas.

Resulta que para retener al malote de clase, hay que masturbarlo en los lavabos del cole, chuparle la polla, tragarse su semen y dejar que se te corra en el recto. Si la hembra no lo hace, el malote de clase se irá con la Tamara o con la Jenny, que este año tienen las tetas más grandes y se dice que chupan polla como posesas en los lavabos del cole. De modo que la joven adolescente se encuentra bajo una enorme presión social y mediática y se ve obligada a ofrecer otras virginidades además de la vaginal. Pero a pesar de la presión cultural, la hembra continua siendo hembra, y tiene grabado a fuego en sus genes que no debe ofrecer su vagina al primero que pasa. Como ya hemos dicho, existe, en toda mujer, una sensibilidad visceral, interoceptiva, por la que intuyen las pulsaciones de su útero, ligadas al cerebro primitivo que todas poseen; una sensibilidad que las lleva a querer reservar su vagina para el macho con el que haya un vínculo de calidad. De modo que aquí es donde tiene lugar la inversión en el itinerario de pérdida de virginidades: en el choque entre los imperativos culturales (ofrécele tus tres orificios al macho dominante de la pandilla) y los imperativos biológicos (reserva el templo sagrado de tu vagina para el macho al que tengas bien cogido por los huevos). Y la forma que tienen las féminas de resolverlo es ésta: sacrificar las virginidades infértiles: manos, culo, tetas, boca, garganta, estómago, etc., y dejar la virginidad fértil para el macho que ofrezca verdaderas garantías.

Y sigue la confusión: Pese a vedar el acceso a su vagina y sacrificar las virginidades infértiles, el fantasma del embarazo es muy persistente en la psique de la fémina, de ahí que se vean en los consultorios sexuales para adolescentes las típicas preguntas: "¿Si me trago el semen de mi novio me puedo quedar embarazada?" o "¿Si mi novio se corre en mi culo me puedo quedar embarazada?". El deseo/miedo al embarazo es tan persistente en la fémina que incluso usando los dos agujeros infértiles no pueden evitar preguntarse si se van a quedar embarazadas.

Imaginaos esto en el caso de los varones. Que los varones renunciásemos al uso del pene para conseguir popularidad y beneficios afectivos con las mujeres. Que sólo empleásemos manos, lengua y ano para gustar a las mujeres y que no dejásemos que las ávidas manos femeninas nos tocaran el pene porque eso sería ser "guarros". ¿Os imagináis una forma de sumisión y renuncia más humillante que esa?

Neomachismo

La renuncia femenina al goce genital y el uso de las otras virginidades para obtener popularidad entronca con lo que se ha dado en llamar neomachismo. El neomachismo está bien ilustrado por la canción del rapero Porta. Las niñas de hoy en día, sumidas en un falso feminismo hedonista que consiste en meterse pollas y drogas por todos los orificios (un falso feminismo que no deja de ser una nueva manifestación de machismo posmoderno, porque la hembra que grita "las chicas al poder" y que usa sus orificios para atraer y retener a los machos no deja de ser una víctima más del machismo más recalcitrante), se han convertido en poco más que perras en busca de sensaciones, popularidad y poder. Un estudio reciente del Vaticano dice que el pecado capital más frecuente en mujeres es la soberbia, mientras que en varones es la lujuria. La mujer contemporánea es víctima de la soberbia y la necesidad de poder en el ámbito de los afectos y las relaciones. Para conseguir ese poder, emplea todos sus orificios.

En definitiva, el varón contemporáneo debe aprender a tener en cuenta la posibilidad de hollar las otras virginidades de las mujeres, sustituyendo el paradigma de que las mujeres sólo tienen una virginidad por un paradigma nuevo: las mujeres tienen tres virginidades de primer grado (vaginal, bucal, anal) más unas cuantas virginidades de segundo grado (manual, cubana, gástrica, axilar), etc. El desafío del macho contemporáneo es reventar cuantas más virginidades mejor, y hacerlo sin piedad, porque de lo contrario otro macho más convincente se nos adelantará. Recordad: ellas venden su cuerpo al mejor postor, pero lo venden a cachitos, y hay que saber regatear.

miércoles, 29 de abril de 2009

Neutral Malvado V - Humor femenino

La mujer es un ser demasiado conservador y egocéntrico para hacer reír.

Ahora bien, también debemos reconocer que en el fondo de todo hombre hay un machismo velado que exige que la mujer no se salga de su rol estético-maternal. Para la sociedad, la mujer es pura carne, capital biológico, una matriz andante, el eje de la reproducción, por lo tanto, es cosa seria, ya sea porque está en edad fértil o porque es madre, la mujer debe mantenerse siempre en un estado estático, amable y seductor, mostrando la herencia genética que le ha sido otorgada y las cualidades que la predisponen a ser buena madre (afectuosidad, abnegación, conservadurismo, etc.), ergo no podemos permitir que un sexo con una misión tan seria se nos desmadre con chistes y payasadas. Cualquier mujer que se atreva a violar esa sagrada ley y a ejercer el rol de payasa oficial (tipo Eva Hache) se topará con un muro de desaprobación, no sólo procedente del sector masculino, sino también del femenino.

Cita:
wetamir dijo:
Cierto es que la mayoría de las mujeres solo rien un chiste como señal de que el que les cuenta el chiste goza de su aprobación (...)
En efecto. La risa femenina se dispara más para mostrar aprobación o complicidad que porque estimule resortes intelectuales o humorísticos. En muchas ocasiones he visto cómo un grupo de féminas se reían como estúpidas ante cualquier chiste de tal humorista sólo porque previamente habían dictaminado que el humorista era gracioso. No cabe la posibilidad de valorar los chistes por separado, no; el sentido del humor femenino es contextual, depende de quién cuente el chiste, depende del clima emocional que presida el lugar, depende de si los demás también se ríen o no (la hembra es mucho más influenciable y se deja contagiar más por la risa ajena), depende incluso de la fase del ciclo menstrual (el chiste irreverente que les hace reír durante la fase folicular les parece grosero durante la fase lútea), etcétera.

Otro ejemplo de que el humor femenino tiene más que ver con el contexto que con la calidad intrínseca del chiste es el factor "risa tonta" o "risa inercial". Es la típica risa que les entra por alguna memez y que se sigue reproduciendo a partir de las memeces subsiguientes sólo porque están en ese estado hilarante del que no pueden salir. La risa femenina no está basada en el concepto, sino en el estado anímico previo que invita a seguir regodeándose con indolencia en ese mismo estado, es decir, en una inercia fisiológica y psicológica en virtud de la cual "me río porque me estoy riendo" o "me meo porque me estoy meando" (véase la risa tonta de la típica vieja con incontinencia urinaria que se ríe como una bruja empapando toda la Tena Lady, o las adolescentes cabezahuecas que se ríen por cualquier gilipollez sólo porque una ha empezado a reírse y las otras mimetizan la conducta de la hembra líder en un alarde de mentalidad rebañil de lo más deplorable)

Nicolopaganini I - El varón domado traducido

El varón domado, de Esther Vilar, traducción en azul. Un hombre tiene que ser capaz de protegerme Un hombre tiene que ser capaz de proteger...