jueves, 17 de septiembre de 2009

Falocrata IV - Poesía

QUÉ SABES TÚ...

¿Qué sabes tú, qué sabes tú apartada
injustamente en tu cruel pureza;
tú sin vicio, sin culpa, sin bajeza,
y sólo yo lascivo y sin coartada?

Rompe ya esa inocencia enmascarada,
no dejes que en mí solo el mal escueza;
que responda a la vez de mi flaqueza
y de que tú seas hembra y encarnada;

que tengas tetas para ser mordidas,
lengua que dar y nalgas para asidas
y un sexo que violar entre las piernas.

No hay más minas del Bien que las cavernas
del Mal profundas; y comprende, amada,
que o te acuestas conmigo o no eres nada.

Tomás Segovia

Neutral Malvado & Saca al tarado

Neutral Malvado:
Jamás debes subestimar el potencial que tiene una fantasía sexual para convertirse en realidad. Toda fantasía es un deseo larvado, y todo deseo larvado propende a hacerse realidad, si no de manera completa, sí de manera parcial o fragmentaria. La mujer que sueñe con ser violada será propensa a flirtear con machos agresivos o a mostrarse renuente al sexo para que ellos la fuercen; la mujer que sueñe con follarse a un tío de uniforme será propensa a menear más el culo o a acariciarse más el pelo cuando esté en presencia de un policía; la mujer que sueñe con ser follada por un macaco como el tal Rafa Mora será propensa a acercarse a macacos del mismo estilo para decirles: "Tío, eres un chulo y un prepotente y no soporto a los tíos como tú" mientras el coñito le chorrea, etc.

En segundo lugar, las mujeres no estáis legitimadas para decir "tranquilo, es una fantasía inofensiva", porque tenéis escasa capacidad de control o de decisión sobre vuestra propia vida y porque sois las primeras en no tener ni puta idea de lo que vais a hacer mañana. Las mujeres os sobreadaptáis a las circunstancias, sin tener que desechar razonamientos a priori (la mujer rara vez hace razonamientos apriorísticos), ni hipótesis (la mujer rara vez se arriesga a emitir hipótesis, su palabra favorita es "depende"), ni ideologías (la mujer adopta la ideología del macho que la mantiene), ni proyectos (¿conocéis a alguna mujer que tenga claro lo que quiere hacer con su vida aparte de buscar pareja en el meetic?), de manera que si la fantasía sexual femenina se va a hacer realidad o no no depende de vosotras, sino de los hombres con los que os topéis en el camino. Son los varones los que proponen un escenario o una narración (seducir a mujeres tiene mucho que ver con saber crear una narración de la que ellas quieran formar parte) y son ellas las que entran directamente a beneficiarse de la infraestructura narrativa (o económica, o social, o patrimonial, o inmobiliaria, etc.) montada previamente por el varón.

O sea, que vosotras no tenéis ni puta idea de si vuestras fantasías son inofensivas o no, porque delegáis vuestra sexualidad en el varón, porque como mujeres sois criaturas puramente circunstanciales, coyunturales, amorfas, amorales, asistemáticas, etc. Si vuestras fantasías sexuales se van a hacer realidad o no depende única y exclusivamente del rango del varón con el que estéis y de su habilidad para haceros descender a los infiernos, no de vuestra voluntad ni de vuestros principios (que no tenéis).

El caso es que no voy a tolerar que una mujer me venga con el rollo del "me froto el clítoris pensando en macacos como Rafa Mora, pero no os creáis, que es una fantasía inofensiva y en realidad no soporto a los tíos chulos y prepotentes", porque está claro que sólo hace falta que un macaco egocéntrico se plante delante de ella y se ponga a vociferar: "nano, a ver, nano, yo estoy muy bueno y todas las tías quieren estar conmigo, vale, nano?" para que ella se le agarre a la polla y él no se la pueda quitar ni con aguarrás.

Saca al tarado:
La comunión diaria con ruedas de molino es uno de los deportes favoritos de las hembras, aunque como espectadoras, claro, que sean otros quienes se atraganten.

Esa pretensión de hacer creer contra viento y marea que los macarras, chulos, asertivos-agresivos, violentos, etc. les ponen pero poco, lo justo para hacerse un dedo, enlaza con otro de esos peculiares caracteres femeninos que es pretender una desconexión total entre causa y consecuencia, especialmente en el campo moral que es uno de los más cenagosos para ellas.

A una parte muy significativa de las mujeres sí les ponen semejantes tipos, con su pack completo de actitudes, bravatas y chulerías. Sus potorros chorrean y sus bragas cobran vida propia queriendo abandonarlas porque por una parte consideran que todo eso es parte del espectáculo único, personal e intransferible que se escenifica para ellas: "gallea por mí", "se pavonea por llamar mi atención", "le ha roto la cara a aquel tipo porque soy su hembra y me ha mirado", "me rompe el culo con violencia porque soy suya". A las mujeres sí les ponen estos individuos debido a que piensan, como de costumbre, que todo les va a salir gratis y se embarcan alegremente en ese tipo de relaciones a causa de esa puerilidad permanente que las caracteriza, siempre pensando que todo en este mundo se amoldará como un guante a sus deseos, y eso suponiendo que en realidad sepan lo que quieren, que no está nada claro.

Con estas cenutrias siempre hay que intentar ser pedagógico, aunque la mayor parte de lo que se les diga va a ser como predicar en el desierto. A ver si de una vez les entra en la cabeza que si se meten en un zarzal lo normal es que salgan con la ropa rasgada y unos cuantos arañazos aunque ellas piensen que van a ser capaces de cruzarlo levitando.

sábado, 5 de septiembre de 2009

Saca al tarado IV - La clienta

Les sugiero que echen un vistazo a la cartelera de cine de este viernes. Se estrena a bombo y platillo "La clienta", película de la que probablemente sea perfecta muestra su cartel: cincuentona de buen ver se recuesta juguetona sobre un diván mientra en primer plano se ve la mano de un hombre, desnudo de cintura para arriba, que se introduce unos billetes en el bolsillo. Los pantalones son unos vaqueros, clara sugerencia de que se trata de un hombre joven, probablemente entre los veintipocos y los treinta y alguno.

Ella se muestra, cómo no, divertida, probablemente tanto como la directora de la película al parir el asunto, quien ha pretendido -afirma- reflexionar no sólo sobre la prostitución masculina sino acerca de la soledad de las mujeres.

Después por tanto del bombardeo mediático acerca de lo repugnante, asquerosa, alienante y esclavista que es la prostitución; tras recibir día sí y día también mensajes relativos a que el hombre que recurre a ella es un individuo emocionalmente insuficiente, sentimentalmente lastrado y socialmente apestado llega este cartel para decirnos bien a las claras que en cambio ellas lo que buscan es compañía, que no está mal echar una canita al aire, que ellas son modernas y liberadas, que el asunto puede ser incluso divertido; tal vez la película nos cuente en el fondo que para la coñocracia está bien recurrir a un gigolo, porque seguro que en tal caso no es vicio sino terapia, claro.

En definitiva, una vuelta de tuerca más de estas hijas de puta, y las que quedan.

viernes, 4 de septiembre de 2009

Eraser I - Voy a destruir tu vida...

Voy a destruir tu vida, sí la tuya, voy a arrancarte la ilusión, las ganas, y someterte a mi, porque yo lo valgo, porque es lo que se espera de mi y porque no eres más que un imbecil más que pasará por mi vida para servirme de él. Esa soy yo, la mujer que te privará de tus amistades en aras de "mi amor", la que te hará ir de mala gana a trabajar sabiendo que mientras tu curras yo trago calipos de lomo como una loca, la que alega que es extrovertida cuando zorrea con cualquiera y la que es liberal cuando te adorna la cabeza con relucientes cuernos.
Tú, no eres más que mi pagafantas, allí estabas tu, en aquel infecto piso compartido, siendo un hombre más, libre y despreocupado, respetado por tus iguales y siendo más que eficiente en tu trabajo. Eras amigo de todos, pero aun no sabías que yo estaba aquí.
Rapidamente vi que carecias de caracter, que eras un calzonazos, eras un juguete listo para estrenar y revolcarme en mi orgiastica imaginación manipulando y trastocando todos los aspectos de tu vida, era muy tentativo, era la cara del pecado, dios dispuso que abusara de ti en todo, así lo quiso poniendote en mi camino. No serás el último, pero si que serás el primer imbecil.
Aquel día que hubo que contratar gente y ME CONTRATARON A MI, por ser mujer, por ser la chica, por ser una princesita que va a comerse el mundo y lo que haga falta.
Así hice que tu vida y tus decisiones giraran en torno a mi, así te hice pisar a tus compañeros para mi, para deleitarme, para sentirme importante, para tenerte en mis garras y lanzar mi final y devastador ataque, un ataque que destrozaría tu vida la pondría patas arriba y sería lo más parecido a un huracan que un jodido pagafantas como tu merece y debe darme a mi.
Así fue como supiste, una vez en mi red, una vez poseido, que yo era la puta de tomo y lomo que todos te decían. Que tenía novio en otras tierras y "también lo quería", eras tan pagafantas que lo "respetabas", eras tan divertido que desaparecí de tu vida para hacerte arrastrarte para mi. Eres tan inservible que te hice persona non grata en tu trabajo por estar todo el día conmigo.
Cuando estuve bien satisfecha por inflar mi ego, por sentirme dueña y señora de tu vida y destino, después de cansarme del calipo de lomo de "mi otro novio" y viendo él que no soy más que una zorra insoportable, paso a mi plan: no es otra cosa que usar mi otra opción, TÚ, tu eres mi segundo plato, que soportarás mi mierda y tragarás con todo, porque eres mio. Dejarás tu casa y te vendrás conmigo, dejaras tu vida, pagarás mis gastos, mantendrás el piso, pagarás mis deudas y yo a cambio te daré racionadamente sexo. Yo seguiré zorreando con cualquiera, a cualquier precio, yo seguiré porque ya te tengo, y tú tragarás, pasarás por el aro y serás lo que siempre has sido desde que me viste MI JUGUETE.
No harás caso de tus amigos, harás oidos sordos de mis aventuras, cerrarás los ojos cuando me veas comiendome cualquier polla, pasarás por alto cualquier salida de tono poniendo de cabrón para arriba, porque yo soy tu dueña, porque sin mi TU VIDA NO TIENE SENTIDO, porque soy lo más importante de tu triste vida, PORQUE YO LO VALGO.
Quería sentirme importante, queria darme cuenta que soy capaz de hundir a un hombre, arruinar una vida, manipularla, porque yo lo valgo.

Neutral Malvado IX - Miedo a los coños

¿Hay miedo a los coños?

La mayoría de tíos vais a responder que no, que cómo vais a tenerle miedo a algo que os queréis follar, que en los coños hay que entrar y punto. De acuerdo, pero tened en cuenta que pensáis eso porque estáis cegados por el deseo sexual testosterónico y por el machismo patriarcal judeocristiano.

En realidad, por debajo de nuestro deseo sexual y del machismo imperante, existe un miedo ancestral al poder primitivo de los coños.

Vamos a diseccionar ese miedo. Hay 8 razones de peso por las que deberíamos ir con cuidado al enfrentarnos a un coño:

1. Zonas erógenas recónditas y desconocidas:

Si ya fue traumático descubrir que el clítoris tiene mayor concentración de terminaciones nerviosas que el pene, más traumático resulta que se hayan descubierto nuevas zonas erógenas como, ya no sólo el punto G, sino, según Desmond Morris, también el punto A y el punto U. Hay que joderse. A medida que se vayan descubriendo más y más zonas erógenas en ese abismo infernal llamado coño, irá haciéndose más y más difícil satisfacer a las mujeres en el futuro. Ya me veo dentro de unos años a unas cuantas zorritas liberadas de alguna teleserie titulada "Sex in the City 2021" diciendo: "He mandado a paseo a Steve porque aunque me estimulaba bien el clítoris y el punto G, no tenía ni idea de dónde estaba mi punto A ni mi punto U, además de que su pene era demasiado pequeño para estimularme el cuello del útero y darme el orgasmo uterino que yo me merezco", a lo que las zorriamigas responderán con risitas burlonas y brindis festivos en un bar de la Quinta Avenida. (Por cierto, el punto A tiene mucho que ver con el orgasmo cérvico-vaginal del que tantas veces he alertado en este foro, mucho más violento y satisfactorio que el orgasmo clitoriano, que a la mayoría de mujeres les provoca crispación sensorial e hipersensibilidad postorgásmica). Pero en fin, no me digáis que no es acojonante que en esa raja insaciable haya tantas y tantas zonas erógenas a estimular. Y las que quedan por descubrir... Dentro de nada para follar habrá que llevar un puto mapa.

2. Dilatación vaginal y profundidades insondables de un coño. Las 3 leyes de la mecánica genital:

Las leyes de la mecánica genital nos dicen que los coños siempre ganan a las pollas.
  • La primera ley de la mecánica genital nos dice que, dados unos genitales masculinos y unos femeninos, cualquiera que sea el estado de los genitales masculinos, los genitales femeninos siempre ganan. Por ejemplo, pene erecto versus coño, gana coño porque devora al pene. Pene fláccido versus coño, gana coño porque su propietaria piensa: "Gatillazo. Menudo maricón, ya verás cuando se lo cuente a mis amigas, jijiji". Es como un juego de piedra-papel-tijeras con dos contendientes (coño-polla) donde siempre gana el coño.

  • La segunda ley de la mecánica genital nos dice que, dado un pene erecto y un coño húmedo, el coño devora al pene por completo sea cual sea el tamaño del pene. Los consumidores de porno habréis visto que ellas se meten cualquier polla en el coño, da igual que se trate de una pichita torbellinesca o de una macropolla nachovidaliana.



    Por muy grande que sea una polla, el coño siempre la devora hasta la base, dejando sólo los huevos en el exterior. Esa pichita vuestra de la que os sentís tan orgullosos será engullida por el coño de una fémina hasta el punto de que al miraros os veréis castrados. Digamos que durante el coito, el macho se convierte en un eunuco por un instante. Los genitales femeninos, en cambio, conservan su integridad anatómica: Ellas ganan.

  • La tercera ley de la mecánica genital nos dice que, dado un coño y un número de penes superior a uno, el coño los podrá engullir a todos a la vez siempre y cuando los propietarios de los penes no tengan demasiados reparos de cariz heterosexual. Es decir, para una mujer es sumamente fácil meterse 2 ó 3 pollas a la vez en la vagina (incluso en el ano).



    Si no vemos más a menudo las dobles penetraciones vaginales (o anales) es porque dos tíos heterosexuales jamás aceptarán meter la polla a la vez en el mismo coño notando más el roce de la polla del otro que el de la vagina de ella. Pensad que cualquier forera tipo Candela o Niandra podría follaros por vía vaginal de dos en dos, sin apenas despeinarse, para luego volver tan tranquilas al foro, finas y modositas, a contar que una vez se follaron a dos tíos a la vez pero que prefieren a su novio. Véase si no la práctica del fist-fucking o a aquella furcia que se mete la cabeza de un tío por el coño. Los coños son aberturas abominables que se dilatan indefinidamente.



3. El mito de la vagina dentada y miedo a la castración:



Hay varias culturas que tienen leyendas sobre mujeres con vaginas dentadas. El objeto de tales leyendas era disuadir a los varones de tener relaciones sexuales con mujeres desconocidas. El mito de la vagina dentada se alimenta del miedo a la castración. Según el psicoanálisis freudiano, los varones sufrimos angustia de castración durante los primeros 6 años de vida, especialmente cuando nos vemos embargados por el deseo edípico de matar a nuestro padre y follarnos a nuestra madre (con el consiguiente miedo a que papi nos descubra y nos corte la pilila). Hay madres que intuyen el conflicto edípico y amenazan al niño diciendo: "Pórtate bien o te cortaré la colita". También según Freud, la visión de los genitales femeninos durante la infancia acentúa la angustia de castración debido a que el niño entiende que la niña no tiene pilila porque ha sido castrada. Esta angustia de castración reaparece en la etapa adulta cada vez que la mujer a la que amamos se folla a otro macho. Es como si la hembra que nos pone los cuernos nos castrase. Pero el fantasma de la castración no es gratuito ni injustificado. La castración es tan antigua como la humanidad. Basta echar una mirada sobre la historia: eunucos, castrati, esclavos negros castrados, vencedores que castraban a vencidos, etc. La amenaza está ahí... El caso de los eunucos es particularmente interesante: Hombres castrados para servir a las concubinas de un harén. Es como si el hecho de servir a una mujer llevase ineludiblemente a la pérdida de pene y testículos. No es de extrañar, por tanto, que en las fantasías sexuales masculinas de dominación femenina (recordemos que el 70% de los varones tiene fantasías sexuales de dominación femenina), uno de los temas más socorridos es que la mujer castre a su marido cornudo para tener relaciones sexuales con un macho ciclado de gimnasio, al que ellas llaman "hombre de verdad" (en inglés "Real Man").

4. Miedo al poder procreador de los coños y trauma del nacimiento:

Una de las revelaciones más perturbadoras de la infancia es cuando nos dicen que los niños no vienen de París sino que salen de los coños. ¿Cómo? ¿De los coños? Y uno se visualiza ya mayorcito, con 4 ó 5 años, saliendo del coño monstruoso de una mujer gigantesca. Para la mentalidad de un crío es muy inquietante que los genitales femeninos tengan ese poder creador de seres humanos.



Además, todos hemos experimentado el trauma del nacimiento, todos provenimos de un coño en el que ya no cabíamos. Decía Otto Rank que el nacimiento es la fuente básica de ansiedad de los seres humanos. No sé si habéis tenido alguna vez ese sueño en el que vais por unos pasadizos que se van estrechando cada vez más hasta que tenéis que agacharos para pasar y llega un momento en que el pasadizo es tan estrecho que ni siquiera os cabe la cabeza y os quedáis encallados sin poder avanzar ni retroceder. Pues ese sueño es una reminiscencia del trauma del parto. En la etapa adulta ese miedo al coño-creador-de-niños parece desvanecerse, aunque sigue residiendo en lo más hondo de la mente y se reactiva cada vez que el condón se nos rompe o ellas se olvidan de la píldora. El solo hecho de que de un chumino salgan criaturas glotonas que pueden hundirte tanto financiera como emocionalmente debería ser razón más que suficiente para equiparar los coños al vampiro de Düsseldorf o al carnicero de Rostov.


5. Variedad de mucus y segregaciones vaginales:



¿Cómo no tenerle miedo a un órgano que segrega muchos más fluidos que nuestras humildes pollas? Las braguitas de las féminas se quedan totalmente empapadas al cabo de pocas horas de haberse duchado y cambiado. Los hombres necesitaríamos una semana entera para ensuciar los gayumbos tanto como ellas ensucian las braguitas en sólo 12 horas. Los coños segregan un amplio e inabarcable surtido de fluidos y mucosidades que hacen palidecer a nuestras pililas. Según las últimas investigaciones, un coño produce mocos F, mocos G, mocos L, mocos P2, mocos P6, mocos S, gránulos Z, sangre y coágulos menstruales, fluidos de las glándulas de Bartolino, fluidos de las glándulas parauretrales de Skene... Apabullante. Pensad que si una polla quedase atrapada en una vagina durante todo el ciclo menstrual, acabaría desintegrándose por el efecto corrosivo de los ácidos chochiles combinados. Pero es que el zumo de coño también tiene proteinas y minerales. Según un estudio de una universidad norteamericana, un varón en huelga de hambre que ingiriese tres vasos de fluidos vaginales al día podría sobrevivir indefinidamente gracias al altísimo aporte calórico y nutricional que hay en el jugo de coño. Ante el fuerte carácter mucoso y olfativo de los coños, no es de extrañar que los hombres nos veamos atenazados por el miedo más irracional. Porque a ver quién es el guapo que se atreve a poner la boca en la raja supurante de una fémina que lleve más de 24 horas sin ducharse y tenga ese abecedario de mocos ahí abajo. No, hay que asumir nuestra derrota en ese aspecto.

6. La aletoriedad de la micción femenina:



Si por algún extraño golpe del destino un macho se encontrase bajo el coño de una fémina a punto de recibir una lluvia dorada, a este macho le esperaría un infierno. La trayectoria del chorro es imprevisible. Nunca sabes por dónde te va a caer. La orina femenina brota hacia un lado, luego se divide en dos o tres chorros, luego se vuelve a unificar, luego cambia de trayectoria, te moja el pelo, la frente, los ojos, el pecho. Es humillante. Después del festival urinario, la vulva les queda totalmente empapada. Por eso ellas se limpian el coñito con papel higiénico después de mear, con ese ritual tan exquisitamente femenino de coger papel y doblarlo con delicadeza para secarse la vulva. Y eso en el mejor de los casos, porque como les dé por decirnos: "Límpiame el coñito con la lengua, cari", la cantidad de orina a lamer será interminable. Compárese esto con el chorro regular y previsible de los machos. A nosotros se nos ve venir. Es natural que ante una cloaca que micciona de forma tan aleatoria y traicionera, el macho no tenga otra que rendirse y pedir clemencia.

7. Miedo a la menstruación:



No hay duda de que una raja que sangra es algo cuanto menos inquietante. La sangre simboliza heridas, muerte, vampirismo. La mayoría de culturas y religiones (incluida la cristiana) relacionan la menstruación con la impureza y la infertilidad. En la tradición judía se abofeteaba a la hija en su primera menstruación. Las mujeres hindúes, durante la menstruación, se abstienen de los oficios religiosos. El autor romano Plinio escribía en su Historia Natural: "Aproximarse a una mujer en este estado [entiéndase menstruación] tornará el vino agrio, las semillas que sean tocadas por ella se volverán estériles, los injertos se secarán, las plantas se marchitarán y la fruta se caerá del árbol debajo del cual ella se siente." También se ha podido observar con la ayuda de la fotografía Kirlian que el aura de la mujer menstruante se torna oscura, densa y pútrida. Incluso hay una explicación científica para todo esto. Según investigadores de una universidad estadounidense, las mujeres menstruantes segregan unas toxinas (menotoxinas) que poseen un efecto inhibitorio sobre el crecimiento de raíces, tallos, brotes, levaduras, y afecta a las propiedades geotrópicas de las plantas. Si por algún extraño revés del destino un varón se encontrase bajo el coño de una fémina a punto de recibir una lluvia roja, debería saber que la sangre menstrual constituye un auténtico veneno para el organismo del pobre macho. La ingesta de un solo vaso de sangre y coágulos menstruales bastaría para dejar a un macho estéril de por vida. Ante este panorama, no es de extrañar que haya miedo a los coños. Muchas chicas se cuentan entre risitas que sus novios se marean cuando ven los manchurrones de sangre de su menstruación. "Qué delicados que son los hombres... Y nosotras tan campantes, jijiji". Son tremendas.


8. Vellosidad genital femenina y miedo a la mujer-mona:



Esto es un coño en su estado natural. Inquietante, ¿verdad? Los varones presentamos vello en el pubis, pero no en el pene ni en la bolsa escrotal. Sin embargo, las féminas presentan una espesa mata de pelo tanto en pubis como en labios mayores (que embriológicamente corresponden a nuestro escroto). Si pusiéramos en una balanza el vello púbico de las féminas (en estado natural) y el vello púbico masculino, el vello púbico femenino pesaría unos cuantos gramos más. Vamos, que hay más pelo en los coños de muchas mujeres que en la barba del señor de mi avatar. Por eso las mujeres intentan por todos los medios, mediante depilación, rasurado y demás artificios, que no nos percatemos de que ellas están más cerca del mono que nosotros y que, por tanto, su sexualidad es más primitiva y salvaje que la nuestra. Ante esta imagen de los genitales de la mujer-mona, no es de extrañar que exista un miedo ancestral equivalente al del hombre cazador-recolector frente al mamut lanudo.



Si alguien conoce más peligros inherentes a los coños o más motivos por los que deberíamos temerlos, que tenga la bondad de exponerlos aquí. A ver si nos metemos ya en la cabecita que los coños tienen un poder espantoso y que toda precaución es poca.

Neutral Malvado VIII - Respeto al cunnilingus

Chupar coños es una de las prácticas más anheladas por muchos hombres. Sin embargo, muchas mujeres hoy en día se quejan de que no les comen el coño lo suficiente. ¿No os parece incongruente? Los hombres mataríamos por comer coño fresco y ellas se quejan de que no se lo comemos... Absurdo. Cuando te encuentras ante una paradoja de este tipo, lo primero que hay que hacer es dudar de la palabra de la mujer, pues son ellas las expertas en autoengaños, hipocresía y deshonestidad. Así pues, ¿es falso que ellas desean que les chupemos el coño? La respuesta es: sí y no, como todo lo que se refiere a hembras humanas.




El problema es el de siempre: una mujer no es un ser unidimensional y monolítico, sino que tiene una naturaleza dual y contradictoria, debido a que su cerebro está compuesto por tres unidades: el cerebro reptiliano, el intermedio y el superior o racional. Si bien los registros más primitivos de su cerebro le hacen desear la boca del macho estimulando su sexo, en el cerebro racional se hallan dos fuerzas contrapuestas a las que ninguna mujer puede sustraerse:

1. Por un lado, la cultura de la culpa, tradicionalmente alimentada por la moral judeocristiana, que en las mujeres está mucho más arraigada. El mito fundacional de la biblia ya empieza por recordarle a las mujeres que, como descendientes de Eva, son culpables de la caída, instigadoras del pecado, débiles y sucias comedoras de manzanas prohibidas. Muchas mujeres aun hoy en día tienen una percepción negativa de su vagina y la consideran casi como una cloaca infecta. Para que veáis hasta qué punto esto es cierto; las mujeres que se someten a terapia sexológica para tratar la falta de apetencia sexual, cuando se ponen de cuclillas sobre un espejo en el suelo para que vean su vagina reflejada en él, se sorprenden al descubrir que ésta es de color rosado y no de color negro como ellas creían. Así pues, para este tipo de mujeres (que siguen siendo la mayoría en mayor o menor medida), el hombre que baja al pilón se convierte automáticamente en un ser repulsivo que bebe directamente de la cloaca infecta.

2. Pero por otro lado está la cultura hedonista contemporánea, las doctrinas feministas posmodernas y la ética feminazi de "Cosmopolitan" y "Sexo en Nueva York", que también hacen mella en las mujeres de hoy en día. Dichas corrientes de pensamiento las invitan a creer que el cunnilingus es algo feminista y "guay". De modo que quejarse de que los hombres no les comen el coño se convierte en una pose política.

El problema es que las fuerzas del punto 1 chocan frontalmente con las del punto 2, de manera que una mujer desea que un hombre le coma el coño, pero cuando éste lo hace, no puede evitar perderle un poco de respeto. ¿Cómo tenerle respeto a un hombre que se ha rebajado a colocar la boca en su parte más infecta? "¡Se ha puesto a lamerme ahí abajo, con lo que apesta cuando llevo 24 horas sin ducharme, con la de sangre y coágulos que salen de ahí cuando me viene la regla!", piensan ellas. Sí, es cierto que este sentimiento atávico luego es contrarrestado (hasta cierto punto) por la cultura "Cosmopolitan" que les dice que el sexo oral es algo bueno y natural, pero de momento ya tienen una fuente de conflicto más.

Así pues, no es descabellado decir que, para la hembra humana, el hombre pierde valor y respetabilidad cada vez que le come el coño. Aunque sólo sea un poco. Pero lo pierde. Y esto viene corroborado por un estudio reciente:

Según un estudio de una universidad canadiense, los matrimonios que practican sexo oral tienen una esperanza de vida menor que los matrimonios que no lo hacen. El estudio fue realizado sobre más de un millar de matrimonios de Ontario, y se encontró que los matrimonios donde el hombre le practicaba habitualmente el cunnilingus a la mujer, terminaban antes de los 7 años en un 72% de los casos. Los matrimonios donde la mujer le practicaba felaciones al marido, mientras que el marido no le hacía el cunnilingus, terminaban antes de los 7 años en un 65% de los casos. Sin embargo, los matrimonios donde ambos cónyuges declaraban no tener sexo oral, sólo se rompían antes de los 7 años en un 28% de los casos! El estudio demostraría, contrariamente a la creencia popular, que el sexo oral es un factor desestabilizador.

Lo que me ha dejado más estupefacto es que los matrimonios donde él le come el coño a ella tienen menor esperanza de vida que los matrimonios donde ella le chupa la polla a él. Eso refuerza mi sospecha de que las mujeres te van perdiendo el respeto poco a poco a medida que les comes el chumino. Otra explicación: los hombres con más apetencia por el cunnilingus que por la mamada suelen tener el pene más pequeño, de modo que es lógico que ellas se cansen de su micropene y les acaben pegando una patada para irse con un rabo alfa de 20 cm.

domingo, 23 de agosto de 2009

wetamir XXII - Saber decir no

A ver... por dónde empiezo...
El título ya es bastante descriptivo, este hilo puede servir para relatar anécdotas en donde la permisividad, la pasividad o la falta de caracter han supuesto tragar con oleadas de mierda.
Anécdotas que dejen claro que hay que saber dar un golpe en la mesa y entonar una poderosa negativa cuando la ocasión lo merece. La peña da asco y se te suben a la barba a la mínima. La educación y entorno acomodado en qué algunos hemos crecido nos han hecho blandos y tolerantes, pero hay cosas que NO.

Hace años vivía en un piso compartido, follaba a menudo así que todo me tiraba de un puto pié, era permisivo, pasota... MAL. En aquel piso cada uno pagaba su parte de alquiler por su cuenta, así que los compañeros iban y venían sin mayor complicación para el resto.

Una mañana me sonó el móvil, era un insoportable compañera de carrera diciéndome que la habían echado de su piso, preguntándome cúal era el teléfono de mi casero para meterse en mi piso.
Y yo como un imbécil se lo dí. No tuve la astucia, malicia, egoismo o carácter para decir NO y mandarla a la mierda.
El resultado fué convivir con un coñazo de tia que no se callaba nunca.

Se aprende de las experiencias, pero algunos aprendemos despacio, por pura gilipollez.

Un año mas tarde, los caseros ponen anuncios ofreciendo el resto de habitaciones del piso. Los caseros se desentendían mucho del piso, no estaban nada encima del asunto. Un dia llama un tio al portal, preguntando con acento argentino: -"Ehteee... es ahí donde ofresen un ahabitasión?"
Abro el portal esperando encontrarme una persona rayando la normalidad, subió algo parecido a esto:



La convivencia con todos estos especímenes daba absoluto asco. El piso dejó de ser un centro de ocio y reunión de amigotes para ser el sitio donde dormía y dificilmente follaba.

Un buen amigo me supo dar las collejas que merecía, dejándome claro que hay que saber decir un NO mayúsculo, mirar por tus propios intereses y no dejar que nadie te toque la moral por ingenuidades y tonterías varias.

Hay que saber reconocer esos momentos y estar armado con una buena capa de egoismo para marcar territorio y no dejar pasar a indeseables o, simplemente, gente que no queremos cerca.

Añadan ustedes anécdotas propias o de conocidos en donde no saber negarse supuso un terrible fail.

lunes, 17 de agosto de 2009

Saca al tarado III - Mujeres pagafantas?

La figura del pagafantas viene siendo una de las más recurrentes a lo largo y ancho de este foro. Las características básicas que según es convención lo delatan, es decir, una naturaleza servil, maleable y con disposición a ser objeto de todo tipo de pruebas arbitrarias y humillaciones públicas y privadas le han ganando a tal figura el desprecio casi unánime de este foro, sin perjuicio además de cierto número de retractaciones en plan estalinista (estilo "si, camaradas, me acuso de haber incurrido en pagafantismo, pero estaba equivocado").

Y ello puede que no sea para menos, ya que el pagafantas se caracteriza además por la codicia; él desea réditos a futuro por su conducta rastrera, considera que la acumulación de genuflexiones acabará por ganarle plaza entre las piernas de su pagafanteada, lo cual las más de las veces no es sino mera ilusión, amplia y merecidamente frustrada al final.

Ahora bien, tampoco puede predicarse nobleza alguna en la destinataria de pagafantismo, pues normalmente es buena sabedora de los fines de su adulador y se aprovecha deliberada y prolongadamente de los favores de los que es objeto, sin perjuicio además de ostentar alegremente ante terceros que dispone de un pelele al cual puede, cual madelman, utilizar como chófer, hombro para lagrimeos, coartada, etc.

Dado que codiciar es inherente a la naturaleza humana y que también ésta no es cristalina en modo alguno a la hora de aplicar métodos para ello, como punto de partida teórico se puede admitir la posibilidad de que haya pagafantas entre las féminas. La diferencia con el varón va a radicar normalmente en los fines: el pagafantas suele aspirar a meterla en caliente pero la pagafantas suele tener muy fácil que le metan algo caliente si le apetece por lo cual, y a salvo de tributos de admiración casi patológicos, no será lo habitual que a una pagafantas le muevan los espasmos de su chochamen.

La hipótesis pagafántica entre mujeres sin duda se asienta en deseos más de largo plazo y alentados por bases de utilitarismo material. La figura de la proveedora de sexo muta por la del proveedor de bienes fungibles, estabilidad económica, amparo ante la incertidumbre, colaboración para sacar adelante a una prole, etc. Sobre expectativas de tal clase es sin duda factible que una mujer recurra a ser pagafantas y aguantar carros y carretas, aunque siempre sobre la base de que la consolidación de un estatus acabará volviendo las tornas contra el pagafanteado, pues hoy por hoy los esquemas legales y sociales le ponen bajo riesgo de ruina económica y marginación social si a la pagafantas se le hinchan las narices.

Así pues para que surja la pagafantas es necesaria la promisión de un flujo constante de bienes y servicios sobre bases creíbles y ahí es donde juega la habilidad del aspirante a pagafanteado. En tanto en cuanto éste sea capaz de grabar a fuego en la mente de la posible pagafantas que él derrochará por ella esfuerzo, ingenio y facultades a la hora pisar fuerte en sociedad la partida estará ganada. Conozco al efecto un caso extremo, que ni censuro ni apruebo sino que me limito a exponer; un tipo que se dedicaba a opositar para notarías año tras año, dependiendo de la teta paterna para sus necesidades básicas y de las tetas de la novia (que trabajaba en un banco con contrato fijo) para el polvo finisemanal y el sufragio de sus caprichos; él representaba el paradigma de aquello a lo que una pagafantas puede aspirar, un varón proveedor de alto standing, una inversión a futuro que hacía merecer la pena la adecuada administración del coño y dedicar ciertas cantidades de dinero y tiempo para tener satisfecho al triunfador en ciernes. Él se tomó las cosas con calma y tardó cosa de ocho o nueve años en aprobar, viviendo en tanto de modo bastante regalado gracias a sus dos fuentes de financiación, si bien nada más tomar posesión de su flamante notaría mandó a freír espárragos a la chica y se lió con la primera jamona que se le puso a tiro en su localidad de destino. Habrá quien prefiera denominar a esto como una historia de amor frustrada, y no discutiré que así pueda ser, pero tampoco creo que exista nada que admirar, pese a la corriente dominante de pensamiento, en el pretexto romántico.

Otra posibilidad de existencia de la pagafantas se ciñe al sexo, desde luego, pero la diferencia con el pagafantas está en la culminación: él se conducirá como un pelele para acceder al sexo y es éste un camino muy cuesta arriba; ella hará lo propio si ha sido follada de modo convincente, asertivo (e insertivo) y se le raciona convenientemente tal maná. En tales casos una hembra soberanamente bien follada se dejará caer hasta las simas más profundas del pagafantismo con tal de ver su vagina y su mente colmadas de una polla feroz, dominante y claramente machoalfista.

wetamir XXI - Neuroticas

Hasta los cojones estoy de estas vaginas ultraemocionales.

Cago en Dios, se lo buscan ellas mismas, toda su depresión todo su drama es pura fachada. Ganas de llamar la atención, vomitar sus penas y recibir mimos.
Jamás conciben que toda su puta vida nos importa una mierda, pero aún así tienen que mostrar su jodida opinión y sus jodidas reacciones emocionales ante TODO, como si importara. Siempre dejando claro lo que piensan, lo que les parece y lo que les afecta.

Habría que largar a todas estas incompetentes adictas al protagonismo del mundo laboral, una purga discriminatoria basada en verdades como templos. Son inútiles, joder, no son profesionales, en nada.

Hoy mismo, una supervisora que tenemos, que cobra igual que todo el mundo pero que su rango imaginario le sirve para crecerse y dar órdenes interpretando a su diva favorita, pues estaba bien jodida. El pusilánime anulado que tiene por novio debió decepcionarla en algún aspecto y la perra esta no perdió ocasión en morder a todos sus compañeros de entorno laboral, que nada tienen que ver con su puto desastre de vida.

Pero es una mujer, y tiene que dejarlo claro, tiene que hacer ver que está jodida, manifestar su desagrado en la búsqueda de que alguien le pregunte qué cojones le pasa, como una niña pequeña, igual. A su puto novio no le monta el número este, no, se lo monta a la gente con la que trabaja, en el lugar de trabajo, donde se supone que nos debemos a una labor y a una productividad, la imbecil esta se pone borde y a tocar los cojones.

Luego, suena su móvil, se pone a conversar durante media hora en susurros y, tras la tontería, ya todo va bien, ya como un flan. Ya le pasó el tremendísimo enfado que tenía, ya podemos respirar tranquilos los que estábamos TRABAJANDO mientras la otra pateaba papeleras y echaba broncas injustificadas.

¿Esto qué coño ha sido? ¿a qué viene comportarse así en una empresa? ¿te pagan por eso? ¿nos pagan a nosotros por aguantar esta mierda? Que venga ahora una ministra a decirme lo duro que es ser mujer, lo mal que lo pasan. Que venga una representante defensora del sexo débil y victimizado a decirme qué coño era eso.

Veo hombres aguantando en respetuoso silencio y recogimiento carros y carretas de mierda mientras su trabajo y productividad no se resienten un puto ápice, pero cualquier depresiva dramática subnormal de estas tiene bronca con el novio y se pone a faltar al respeto a los que si chollan.

Que se vayan a su puta casa, ostia.

Hasta los cojones estoy de los lloros de esta piara de pijas consentidas que montan un drama cada vez que Borja no les devuelve una llamada al móvil.

En cuanto su atractivo mengua tardan poco en echar balones fuera y decir que estamos todos locos. No podemos culparlas, hemos creado una sociedad que cultiva a estas insolentes flores de estupidez hasta hacerlas creer que piensan cosas con sentido, que su criterio vale y que incluso nos importa.

Lo que hoy me irrita es que cada vez que una bicha de estas sufre un tropiezo sentimental, tenemos que aguantar sus lloros, sus quejas, sus pataleos y su melancolía de pose de fotolog. Su frustración de todo a 100, "odio a los hombres", "ya no quedan hombres", "son todos unos cerdos", excusa esta para pillar un buen ciego el siguiente fin de semana y rebajarse a utilizar una polla del ramillete que se le ofrece, que siempre se le ha ofrecido, siempre ha estado ahí, con distintos rostros pero siempre toneladas de pollas disponibles.

Porque soledad no, de eso no hay, lo que no hay son "Hombres de verdad", por eso ellas se conforman con sucedáneos que las frustran. Es culpa de los demás, que ellas no se sientan satisfechas mientras deforestan bosques enteros de nabos y se quejan de que no haya uno perfecto, uno a su altura, algo digno de ellas. Todo lo demás es mierda.

Niñas con juguetes por los que pierden el interés en cuanto abren la caja, ahora han visto otro en el escaparate y sin duda es mejor, y ellas solo quieren lo mejor, merecen lo mejor.

Ahora bien, un tio dolido tampoco, eh! Eso si que no, que tú has venido a este mundo que es la pista central de su circo para hacerlas reir, divertirlas, en definitiva, hacerlas sentir algo. Dicen: -"He dejado a fulano porque no me hacía sentir lo que tenía que sentir." con dos cojones, que lo sepa todo el mundo que la niña no estaba contenta.
Ellas pueden llorar, patalear y decir públicamente lo que quieran.
Ministras y medios aplaudirán sus chorradas porque una mujer que humilla a un hombre es moderna, libre y un ejemplo para todas las pobres mujeres maltratadas que mueren todos los dias en nuestro país del primer mundo.

Pero un tio al que esta panda de zorras se las hayan hecho de todos los colores, no puede ni quejarse, ni inmutarse, ni alterar su sonrisa, buen rollo y simpatía. "The Show must go on" y si no aportas al circo de sus egos mejor que te vayas.
Si te quejas es que eres débil, y si eres débil ya no eres Alfa, eres basura. Si dejas ver que te falta un pedazo del pecho del tamaño de un puño eres un perdedor patético y das risa.

Cuando veais las cosas con distancia os querreis arrancar los ojos de pura vergüenza.

domingo, 9 de agosto de 2009

Wetamir XX - Hombres que sufren

Los hombres cuando sufren, cuando están de bajón, cuando no están para atender a niñatas, cuando no complacen al público de perras que exigen que un hombre sea una especie de entertainer que llene las horas muertas de vacía conversación con chascarrillos y lucimientos varios.

Y como no hay fiesta porque no hay anfitrión, se hace de él un payaso. A reírse de ese hombre que sufre, aprovechad ahora chicas, ahora que está solo, vulnerable, jodido. Ahora que es una pieza fácil. Ya veréis lo modernas y liberadas que os vais a sentir.

Reíros, reíros de él como putas perras, al fin y al cabo, vosotras también habéis sufrido y no fue para tanto, verdad? aquella semana se hizo larga pero con un sabadete lleno de pollas se arregló, no?

Ahora es cuando os aclaro que cuando un hombre parece estar jodido, es que está jodido de verdad, no lo finje para llamar la atención y que le consuelen como hacen las mujeres. Y si un hombre deja ver ese malestar es que es algo que va mas allá de perder un trapito, pandilla de retrasadas de mierda.

Habría que veros a vosotras atravesar una etapa de soledad como las que pasa cualquier tio de este país, pero claro, ¿cómo vais a relativizar cuando os llevan ofreciendo polla desde los trece años.?

En fondo a las tías les encanta ver a un tio cuando arrastra un año o dos sin que le toque nadie, ver cómo su moral baja, cómo su actitud es lastimera y su voz débil, es como sangrar en aguas infestadas de tiburones.
Al hombre desesperado se le humilla, se aprovecha su mermada voluntad para hacer de él un trapo de cocina y para salir de esa desesperación hace falta esforzarse y pelear, pelear mucho. Una tía de bajón sale un sábado y escoge entre siete tíos, un tío de bajón sale un sábado y vuelve mas humillado aún por las cuatro divas hijas de puta a las que les pagó copas.

Y es una fiesta el tema, para ellas es divertidísimo, si les pilla cerca, en pleno subidón son capaces de ir a una planta de quimioterapia a reírse de los desesperados que tienen cáncer -"Hi, hi, hi... qué patéticos sois!" venga que no decaiga, id a reíros de los paralíticos -"Ha, ha.. si no caminas es que debes ser idiota!"

Conocí a una tía que afirmaba que "quien está solo le pasa porque no es inteligente". Una princesita rodeada de babosos, harta de gustar por sus afortunados genes, que en su puto cuelgue irreal ya alzaba una especie de nazi-barrera entre los que eran como ella y los que no.
Esta tia se reía de lo desesperado que estaba uno de sus pagafantas, un tio cuya vida era UN PUTO DRAMA (emigrante, cornudo, divorciado, luchando por la custodia de su hija). Y la niña a reirse "Hi, hi, hi..."


Es cojonudo el tema, es una risa.
Si alguien está solo y callado es porque es tonto o tiene algo raro, lo mejor será tirarle piedras, claro que si.

miércoles, 29 de julio de 2009

Neutral Malvado VII - Atracción sobre el cocinero

Bueno, para explicar la atracción de la mujer por el varón que sabe cocinar debemos tener en cuenta dos factores:

1. Por un lado, la mujer es un parásito que necesita acoplarse a varones funcionalmente independientes. Como usted bien dice, no hay nada que excite más a una mujer que invadir la vida de un varón independiente y entrar a beneficiarse (ofrecimiento de coño mediante) de la infraestructura económica e inmobiliaria montada previamente por el varón.

2. En segundo lugar, el hombre que se las apaña en la cocina despierta en la mujer un fuerte instinto maternal con trazas de, por un lado, la necesidad típicamente femenina de cuidar a quien se cuida solo, como diciendo: "pobrecito, mira cómo se las apaña él solito, yo lo cuidaré", y, por el otro, la necesidad también típicamente femenina, aunque en este caso más rastrera y narcisista, de querer "cambiar" al macho como para apuntarse un tanto en su haber de chuminopowerismo, compitiendo con éste por la hegemonía en la cocina, un feudo tradicionalmente femenino, como diciendo: "ya verás cómo yo te pongo en tu sitio y te demuestro que yo cocino mejor, porque menuda soy yo, que soy muuu cabezona y tengo muxo carácter".

En definitiva, que la atracción que sienten las mujeres hacia el macho que sabe cocinar se basa en motivaciones mucho más mezquinas de lo que cabría suponer; por un lado el parasitismo femenino de engancharse al macho que no necesita nada de las mujeres, por otro el falso instinto maternal que encubre un egoísmo pueril de "cuidar a quien no necesita ser cuidado", y por último el afán reformador mezquino del "me encanta cómo eres, ya te cambiaré (y te echaré de la cocina)".

Nicolopaganini I - El varón domado traducido

El varón domado, de Esther Vilar, traducción en azul. Un hombre tiene que ser capaz de protegerme Un hombre tiene que ser capaz de proteger...